Las pensiones, las cotizaciones sociales e ingresos fiscales necesarios para cobrarlas deben estar garantizados y no amenazados por comités de sabios que recomienden correcciones para reducir su cuantía. Que es lo previsto para 2019 cuando el factor sostenibilidad recorte las cuantías máximas de las pensiones.

Es evidente que la reciente evolución precaria del empleo en cantidad y calidad con sus correspondientes reformas (estructurales las llamó eufemísticamente el gobierno) castiguen los ingresos por cotizaciones sociales (i). Éstas, recaudadas por agentes activos del mercado de trabajo, asalariados y empresas, sobre todo, financian el sistema de seguridad social de dependencia, el retiro por jubilación, una de las formas de reparto generacional de las pensiones.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá.

LUIS GRAÑENA

Los asuntos complejos se entienden por pasos, porque crecen paso a paso. Las agresiones avanzan a pasos, al principio temerosos, de tentativa, y después ya a zancadas. La destrucción, también.

En el caso de la destrucción institucional que está llevando a cabo –y con notable éxito– el Partido Popular,

Que el gasto social ha sido una de las grandes víctimas de la crisis en España puede parecer una obviedad. Pero el detalle de lo que han gastado las administraciones públicas en políticas y, sobre todo, lo que han dejado de gastar en sanidad, educación y servicios sociales arroja un escenario no tan obvio y muy desigual entre las distintas regiones españolas.

Partiendo de que han sido las administraciones autonómicas las que han tenido que adoptar más ajustes de gasto, lo cierto es que el sitio concreto dónde aplicar el bisturí ha sido decisión última de cada Gobierno regional.

Tal y como han explicado los economistas José Ignacio Conde-Ruiz y Juan Rubio-Ramírez en un artículo titulado El déficit o cómo asfixiar a las CC AA, el recorte del gasto que ha permitido a España realizar el proceso de consolidación fiscal “más importante de su historia” no se ha repartido por igual entre todas las administraciones.

Hay que remontarse a la época dorada de los Carnegies y Rockefellers para encontrar un nivel de concentración de la riqueza mundial tan alto como hoy: los multimillonarios controlan hasta seis billones de dólares al crecer un 17% en 2016, según un informe de la consultora PwC y la entidad suiza UBS. “Vivimos un punto de inflexión”, explicó a The Guardian hace unos días el autor principal del informe, Josef Stadler.

“La concentración de riqueza es tan alta como en 1905, y esto es algo que preocupa a los multimillonarios”, defendió el también jefe del departamento de altos patrimonios del UBS, que cree que sus clientes temen que tensar demasiado la cuerda puede volverse contra ellos, sus fortunas y sus intereses como poseedores de más de mil millones de dólares.

Hay 1.542 fortunas de este calibre en el mundo, un 10% más que el ejercicio previo,

España reembolsó a la Comisión Europea más de 1,3 millones de euros en 2015 y 2016 no utilizados de ayudas solicitadas del Fondo de Ajuste a la Globalización de la UE en 2011 para recolocar a personas que perdieron su empleo por la crisis económica y el cierre y deslocalización de empresas por efectos de la globalización, según se desprende de las cifras publicadas este martes por Bruselas, recogidas por Europa Press.

En concreto, España devolvió 564.932 euros, el 43,5% de los cerca de 1,3 millones de euros del Fondo concedidos para ayudar a recolocar a 1.106 parados del sector del metal en el País Vasco. Las ayudas europeas beneficiaron a 366 personas, según los datos del informe sobre las intervenciones del Fondo en 2015 y 2016, publicado este martes.

El corresponsal del semanario parisino L´Obs, Philippe Boulet-Gercourt, entrevista a Sanders en su oficina de Washington DC.

Ahí están, en pantalón corto y camiseta, un par de jóvenes turistas belgas flamencos llegados para conocer a su ídolo, su héroe, su dios vivo: Bernie Sanders. Han franqueado como todo el mundo el arco de seguridad del Dirksen Senate Office Building, edificio de los senadores detrás del Capitolio, sin que se les haya pedido ni el más mínimo documento de identidad, y helos ahora aquí en el primer piso, oficina 332.  Dos recepcionistas apenas de más edad les acogen amablemente. «Ya tenemos costumbre», deja caer uno. «Apoyé a Bernie cuando los sondeos le daban un 2% en los sondeos», pregona el joven belga. Pero ay, nada de Bernie, el senador anda ocupado en otra parte. Los dos se hacen una foto delante de una pancarta y vuelven a salir, un poco molestos.