El curso del agua es un indicador de buena parte de las patologías de la vida política. Llama la atención la preocupación que la corrupción suscita en las encuestas y la falta de una respuesta proporcional a ella. Tres elementos ayudan a explicar esta esquizofrenia. El primero es la insuficiente respuesta institucional, en parte porque la misma corrupción no recibe el tratamiento que merece en el Código Penal, donde los delitos de cuello blanco son habitualmente low cost. El segundo remite al paradigma económico vigente: la corrupción es virtualmente un efecto colateral de la trinidad neoliberal (desregulación, liberalización, privatización), como el too big to fail o la desigualdad. Por último, la corrupción es percibida generalmente como un delito sin víctimas; la externalización resulta tan exitosa que ni siquiera los perjudicados perciben cabalmente los costes,

Un intercambio con Ramón Franquesa

Discutir sobre los rasgos esenciales del jacobinismo –entendido en su acepción original, no en la forma desnaturalizada en que suele ser aludido hoy– no es asunto baladí, aunque a primera vista pueda parecer algo remoto, de interés exclusivamente académico. Porque lo que se discute son las raíces y el futuro de la democracia. Nada menos.

En el número de febrero de El Viejo Topo, se publicó un importante artículo de Ramón Franquesa titulado Bolívar y el socialismo del siglo XXI. En ese texto su autor reflexiona, a la luz del actual proceso revolucionario venezolano, sobre la tradición revolucionaria europea desde sus orígenes.

Uno de los efectos más nocivos del estalinismo consistió en dar una coartada ideológica a la cooptación por parte del liberalismo de intelectuales y cuadros de la izquierda. Echando a la calle al niño con el agua sucia, algunos han acabado en la derecha más extrema.

En uno de sus trabajos más memorables, Herejes y renegados, Isaac Deutscher establecía una distinción, que no siempre estaba clara, entre los herejes que denunciaban el estalinismo sin renunciar a la negación radical del capitalismo, con los renegados, a los que la denuncia del estalinismo les llevaba a los brazos del sistema cual “hijos pródigos”. Esta es una página de la historia social muy viva y muy discutida aún, sobre la que se sigue hablando pródigamente en lugares como los foros de Kaosenlared, y en debates como el abierto desde

El primer texto que presentamos aquí fue publicado en Il Grido del Popolo en 1917. Es un texto optimista, lleno de esperanza. Del segundo, redactado en 1926, emana una angustiosa preocupación ante la posible escisión del sector opositor liderado por Trotski.

¿Por qué la Revolución rusa es una revolución proletaria?

Al leer los periódicos, al leer el conjunto de noticias que la censura ha permitido publicar, eso no se comprende fácilmente. Sabemos que la revolución ha sido hecha por proletarios (obreros y soldados), sabemos que existe un comité de delegados obreros que controla la actuación de los organismos administrativos que ha sido necesario mantener para los asuntos corrientes.

Berta Cáceres fundó en 1993 el COPINH junto a una docena de compañeros y compañeras para defender los territorio indígenas / © Goldman Environmental Prize

Un total de 117 activistas medioambientales fueron asesinados en lo que va de año mientras intentaban proteger los recursos naturales de sus comunidades

Este año, en colaboración con Global Witness, the Guardian intentará registrar las muertes de todas estas personas que han muerto por defender el medio ambiente. Ya sean guardias de vida silvestre en la República Democrática del Congo o activistas indígenas de derechos de la tierra en Brasil. A este ritmo, lo más probable es que cuatro defensores ambientales sean asesinados esta semana en alguna parte del planeta.

Las técnicas para mentir y controlar las opiniones se han perfeccionado en la era de la posverdad: nada más eficaz que un engaño basado en verdades, o envuelto sutilmente en ellas

La era de la posverdad es en realidad la era del engaño y de la mentira, pero la novedad que se asocia a ese neologismo consiste en la masificación de las creencias falsas y en la facilidad para que los bulos prosperen.

La mentira debe tener un alto porcentaje de verdad para resultar más creíble. Y mayor eficacia alcanzará aún la mentira que esté compuesta al cien por cien por una verdad. Parece una contradicción, pero no lo es.

Se analizará a continuación cómo puede ocurrir eso.