Occidente no huele lo que se está cocinando en Eurasia

Hace sólo unos días, aconteció un cambio geopolítico tectónico en Astana, Kazajstán, y sin embargo la fuerte ondulación sísmica apenas ha sido registrada por los círculos atlantistas.

En la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), fundada en 2001, India y Pakistán fueron admitidos como miembros de pleno derecho, junto con Rusia, China y cuatro naciones de Asia Central (Kazajstán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán).

Así que ahora la OCS no sólo es la organización política más grande – por área y población – en el mundo; también une a cuatro potencias nucleares. El G-7 es irrelevante, la última cumbre en Taormina lo dejó claro. La verdadera acción , aparte del G-20, estará en los movimientos de la OCS.

El presidente Donald Trump y el rey Salman bin Abdulaziz Al Saud, de Arabia Saudí, en Riad (20 mayo 2017). El apoyo de Trump a la alianza antiiraní liderada por los saudíes puede haber alentado la medida impulsada por Arabia Saudí de aislar a Catar. (Foto Shealah Creaighead)

Las autoridades israelíes han respaldado jubilosamente la posición de Arabia Saudí y de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en su creciente confrontación con Catar, lo que constituye el reconocimiento más público realizado hasta ahora de la profunda alianza existente entre ciertos Estados del Golfo y Tel Aviv alrededor de su común enemistad hacia Irán.

Mientras tanto, van apareciendo diversas pruebas de la estrecha cooperación entre los EAU y un importante grupo de presión de Israel con objeto de presionar a Catar por su apoyo a la organización de la resistencia palestina Hamas.

La Comisión internacional independiente de Investigación para Siria, que forma parte de las Naciones Unidas, acusó a Estados Unidos y sus aliados de cometer asesinatos en masa en Siria. El columnista Ígor Gashkov en su artículo para Sputnik examina el asunto.

Según los datos presentados por el jefe de la Comisión, Paulo Sergio Pinheiro, los bombardeos de las áreas contiguas a la 'capital' del autoproclamado califato de Daesh —proscrito en Rusia y otros países—, Al Raqa, provocaron centenares de víctimas civiles que involuntariamente vivían en estas zonas bajo el yugo de los yihadistas.

Otro miembro del organismo, Karen Abuzayd, precisó que el número de muertos se cifra en 300 personas. Dos terceras partes de ellas son víctimas de ataques aéreos

 

Nicolás Maduro no es Salvador Allende. Ni es Hugo Chávez. Venezuela, además, no es Chile. Hasta ahí las afirmaciones son de una trivialidad tal que podrían obviarse. Sin embargo, el paralelismo entre la revolución bolivariana y el gobierno de la Unidad Popular, encabezado por el inolvidable presidente mártir, es enorme. Y negarlo, desconocerlo o soslayarlo es condición necesaria para desentenderse y adversar un proceso político contemporáneo sin la necesidad de replantearse viejos amores todavía vigentes.

Me propongo exponer brevemente, dentro de las limitaciones de mi formación, algunas claves de este paralelismo más allá de que no existen procesos históricos y político homologables en un sentido profundo, mucho menos cuando operan sobre sociedades y tiempos distintos.

 

Tras la independencia en 1956, el rey Hassan II utilizó el mismo proyecto francés para aumentar su control autoritario sobre el país. Más recientemente, el rey Mohamed VI se ha encargado de reformar el Código Penal junto con el gobierno. Esta fachada de reformas pretende reforzar el aparato estatal al mismo tiempo que reduce el espectro de libertades civiles en nombre de la seguridad nacional. Es en este contexto de sometimiento en el que el Estado marroquí desarrolló la actual estrategia de contraterrorismo que aplica también a los pacíficos, aunque indignados, manifestantes. Hoy en día, la definición legal de terrorista ha cambiado tan poco como el Código Penal: Los nacionalistas, que representaban un peligro para el establishment francés y eran el objetivo de la legislación antiterrorista francesa, han sido reemplazados por una categoría similar que incluye a toda persona que critique el régimen o exija reformas.

Ante las continuas matanzas de seres humanos perpetradas en los últimos años mediante atentados en Asia, África, Norteamérica y Europa, cabe empezar a hacerse en público algunas preguntas sencillas pero fundamentales.

¿Saben nuestras sociedades, por ejemplo, que Los Hermanos Musulmanes se crearon a instancias del imperio británico para asegurar su dominio en Egipto y en Asia occidental (eso que ellos llamaron “Oriente Próximo”)? ¿Alguien las ha informado por acaso que Al-Qaeda fue creada a final de los años 70 por EE.UU. para derrocar al legítimo gobierno afgano? Ese gobierno había desarrollado una política económica de inclusión de las distintas capas populares, un amplio programa de alfabetización e incluso una incipiente reforma agraria.