“Algo muy importante en cuanto mujeres de La Vía Campesina es identificarnos como tales y compartir nuestras luchas específicas” destacaron las ponientes al comenzar la V Asamblea de Mujeres que tuvo lugar en el País Vasco, el 17 y 18 de julio de 2017. Las mujeres campesinas matizaron los aspectos que las unen, entre ellos su cuidado de la tierra, las semillas y los ecosistemas, y sus luchas contra el patriarcado, el sistema sexista y la violencia. Aprovecharon la ocasión única de estar reunidas para afianzar su lectura de lo que significa luchar por la soberanía alimentaria con feminismo.

Espejismos de igualdad

El debate sobre el feminismo en La Vía Campesina empezó al fundarse dentro del movimiento en 1993.

Según dijo una campesina líder de la organización chilena de mujeres ANAMURI durante la Asamblea de Mujeres, el debate ha ido evolucionando en torno a la igualdad de género y la lucha contra el prejuicio cultural y sexista. Y lo más importante, añadió, es que esta lucha está enraizada en valores de equidad, justicia social y solidaridad, valores fundamentales en las luchas políticas de las mujeres campesinas. “Estamos construyendo esperanza y generando energía de esa manera”, dijo.

Esa construcción de la esperanza por parte de las campesinas se está dando en todo el mundo. En la India, las viudas cuyos maridos se suicidaron y que, acto seguido, quedaron rezagadas, no sólo cargan con el dolor del luto sino también con cuantiosas deudas y trabajo adicional. Conscientes de ello, se están organizando como parte de KRRS, una organización miembro de La Vía Campesina. En Sri Lanka, las mujeres están ocupando una posición cada vez más destacada en la promoción de la agroecología y se las conoce como “las científicas del suelo” porque están convirtiendo tierras salinizadas en tierra fértil. Han creado su propia estructura como parte de MONLAR, una organización miembro de La Vía Campesina. En Estados Unidos y en Europa, la mayoría de los jóvenes que están volviendo al campo y desarrollando una forma de agricultura y de comercialización innovadoras son mujeres. Y en África Occidental, las mujeres son la fuerza motriz detrás de las nuevas escuelas de agroecología de La Vía Campesina.

A nivel mundial, la alianza firme entre La Vía Campesina y la Marcha Mundial de las Mujeres ha contribuido a la realización de los objetivos feministas. El movimiento también ha identificado un mecanismo para la participación de sus mujeres representantes en el Mecanismo de la Sociedad Civil del Comité Mundial para la Seguridad Alimentaria. A propósito de este último logro, una campesina española comentó que “los gobiernos no velan por que haya paridad de género, pero nosotras las mujeres debemos hacerlo, ¡para tomar el control de nuestras tierras y de nuestras vidas!”

Liderazgo de las mujeres en el movimiento

Un componente de la lucha por la igualdad tiene que ver con los procesos de toma de decisión en el seno de la propia Vía Campesina, procesos en los cuales las mujeres van ganando cada vez más terreno, tras años de duro trabajo. En los organismos políticos de la coordinación latinoamericana de La Vía Campesina, por ejemplo, hay ahora más mujeres líderes que hombres. Y sus miembros en África han creado una estructura de coordinación regional con el objetivo explícito de asegurar la presencia de las mujeres en los procesos de toma de decisión. En la Conferencia Internacional de La Vía Campesina en Bangalore, en el año 2000, se dio un paso importante al alcanzarse la paridad de género y hubo el mismo número de campesinas y de campesinos participantes. Desde entonces, a cada organización miembro se le requiere delegar a un número igual de hombres y de mujeres para que participen en las reuniones internacionales del movimiento.

Aunque muchos hombres reconocen la importancia de compartir las responsabilidades políticas con las mujeres, también están aquellos que no lo hacen. “Algunos hombres, e incluso algunos de nuestros camaradas, consideran cada paso que damos, cada derecho que logramos sostener, como una pérdida de sus privilegios”, señaló una poniente. Interpelando a la audiencia, preguntó: “Cómo vamos a luchar por una verdadera paridad y para que haya políticas internas que defiendan los derechos de las mujeres a en todos los niveles de nuestras organizaciones?”

Además está el desafío de llevar estas resoluciones a la práctica. Algunas mujeres fueron francas y expresaron que a veces se hacen grandes declaraciones de compromiso, pero que “la realidad es completamente diferente cuando volvemos a casa, a nuestras organizaciones y a nuestras vidas cotidianas.” La Declaración de Euskal Herria, adoptada el 22 de julio de 2017 en la Conferencia Internacional de La Vía Campesina, justo después de la Asamblea de Mujeres, reitera el compromiso del movimiento de instituir la paridad de género en todas las áreas, “especialmente, pero no solamente, en nuestro liderazgo”.

De la paridad de género al feminismo

Así que, mientras que la paridad de género crece en el seno de La Vía Campesina, en muchos casos existe más sobre papel que en la práctica, y esto por sí sólo no garantiza la participación igualitaria en la toma de decisiones. Las mujeres que se reunieron en el País Vasco enfatizaron que la paridad de género necesita ser acompañada de otros aspectos para que la igualdad se vuelva realidad, empezando por el establecimiento de grupos de mujeres dentro de las organizaciones miembro, todo ello acompañado de presupuestos adecuados y de una formación política desde una perspectiva feminista, tanto para los hombres como para las mujeres. De hecho, los campesinos y campesinas destacan que la lucha por el feminismo no es sólo de las mujeres sino también explícitamente de los hombres, a pesar de que haya llevado tiempo y esfuerzo para que todos lo entiendan y lo acepten.

Reconociendo toda esta complejidad, los y las participantes de la Asamblea de Mujeres reflejaron lo que significa el feminismo en el contexto de la lucha campesina, puesto que a menudo el feminismo se atribuye a las sociedades urbanas u occidentales. Las mujeres rurales del mundo entero sienten que están sosteniendo una lucha particular y, por tanto, tienen un rol particular para modificar esta visión reducida del feminismo. Reconocen que viven en comunidades, granjas y hogares en el campo que son compartidos con los hombres y que “nuestra versión del feminismo tiene que conectar con la idea de hacer el bien, crear espacios de seguridad en ese contexto”. Una joven líder campesina del MST de Brasil lo dejó claro: “Para nosotras, el feminismo significa cambiar a la vez las relaciones entre personas y medio ambiente, y entre hombres y mujeres. Nuestro trabajo como campesinas debe ser valorizado, mientras que el peso del trabajo doméstico no debe recaer exclusivamente sobre las mujeres. Hemos de construir nuevos valores y nuevas relaciones todos los días, en nuestra sociedad y en el seno de nuestras organizaciones.”

Profundizando este análisis, vemos que a lo largo de los años los y las miembros Latinoamericanos y Caribeños de La Vía Campesina han desarrollado colectivamente el concepto de “feminismo campesino y popular”, enraizado en un contexto histórico y una forma de luchar de las mujeres campesinas que son específicos de aquella parte del mundo. Explicaron que este concepto viene de la comprensión del feminismo como lucha contra el sistema capitalista: “Los hombres no son nuestro enemigo. Nuestros enemigos son el capitalismo, el patriarcado y el racismo, y nuestro feminismo campesino es esencial para luchar contra ellos.”

Una campesina europea observó que el concepto de feminismo va más allá de la idea de dividir a las personas entre mujeres y hombres: incluye la diversidad de los seres humanos, incluye a aquellos que no se identifican con esa construcción binaria de la identidad. Esta noción es una pieza central del feminismo que queremos construir”, dijo. “La diversidad sexual y de género debe ser incorporada a nuestro concepto de soberanía alimentaria.” El apoyo creciente del movimiento a los derechos de las personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero, queer e intersexuales (LGBTI) queda de manifiesto en el compromiso, incluido en la Declaración de Euskal Herria de 2017, de aumentar la capacidad de “comprensión, aceptación y creación de entornos positivos para la diversidad de identidades de género en nuestras organizaciones y/o alianzas”.

La Declaración también llama a que se acabe con toda forma de violencia hacia la mujer, que sea física, psicológica o económica. Comprender el papel que juegan la violencia y el poder en las luchas de los movimientos que componen La Vía Campesina es fundamental, tal y como lo expresó una campesina de Canadá en la Asamblea de Mujeres: “En un sistema patriarcal, la noción de poder no existe por sí sola, sino que siempre se manifiesta como poder sobre [algo o alguien]. Las mujeres no queremos eso, le tenemos miedo a eso, y por buenas razones. Al contrario, cuando nosotras, como mujeres, hablamos de poder, entendemos poder con; es decir que no entendemos las luchas como formas de violencia sino como una manera de reconstruir el mapa juntas y juntos. Tenemos que avanzar hacia el poder con, y nuestra lucha tiene que estar orientada a conseguir vivir en un planeta que sea hermoso, justo y solidario. Se trata de un proyecto político colosal, pero factible.

Construir a partir de la solidaridad de las mujeres campesinas

El movimiento ha hecho grandes esfuerzos para comprender lo necesario del feminismo para avanzar en sus luchas. En la Declaración de Euskal Herria de 2017, quedó de manifiesto la voluntad explícita de construir un movimiento campesino feminista dentro de La Vía Campesina, y el compromiso de superar el patriarcado, considerado como obstáculo mayor para la transformación de la sociedad, para una agroecología campesina auténtica, y por la soberanía alimentaria. “Esto no sólo atañe a las mujeres, más bien es una tarea que nos atañe a todos y todas.”

Una campesina de Canadá quien también fue una de las fundadoras de La Vía Campesina, y también la primera mujer que integró el Comité de Coordinación Internacional del movimiento, compartió la siguiente reflexión: “Nunca imaginé que llegaría este día, que habría tantas de nosotras aquí. Jamás imaginé que las mujeres de La Vía Campesina pudieran emanar tanta solidaridad y belleza.”

Las mujeres destacaron la importancia de conectar las unas con las otras para poder construir el feminismo en la lucha campesina. Una mujer de la Coalición Nacional de Agricultura Familiar de Estados Unidos dijo: “En Norte América tenemos que luchar todos los días contra el racismo y el sexismo. Nos humillan por ser mujeres campesinas, pero seguimos en pie junto con vosotras y todas las mujeres del mundo entero que están aquí y que están aprendiendo cómo luchar juntas.” Siguió leyendo un texto emocionante extraído de la Declaración de Alabama citada a continuación.

Se reconoció que estas discusiones son, efectivamente, una oportunidad excelente para que todos y todas aprendan. Sin olvidar que estos debates actuales se están articulando a partir de una historia poderosa: “Estamos caminando sobre los hombros de mujeres gigantes que están trabajando sobre los hombros de otras mujeres gigantes.”

Equipo de comunicación de La Vía Campesina


La Declaración de Alabama de las mujeres campesinas de América del Norte

Nosotras somos las mujeres,
Somos las lideresas en el movimiento de LVC en Norte América,
Lideramos con corazón de mujer, con amor y respeto por toda forma de vida, preocupadas por nuestros hijos y su futuro.
Criamos la tierra y las comunidades,
Hacemos tesoro de los dones de la tierra y de nuestros antepasados que nos precedieron.
El alimento, su producción, su preparación y su defensa, nos une.
Somos las artesanas de la soberanía comunitaria y alimentaria, que hayamos estado aquí por generaciones o que estemos empezando nuestro recorrido – somos las que protegemos lo que es necesario para nosotras, nuestras familias y los campesinos y campesinas en el mundo.
Luchamos y seguimos en pie con aquellos y aquellas que creen que los pueblos que producen y consumen el alimento son los que saben y a quienes se puede confiar la protección de nuestra tierra y nuestro futuro.
Nos vestimos para cumplir con nuestros objetivos del día: con tierra en nuestras manos, las botas puestas, tinta que mancha nuestros dedos y luz en nuestra mirada.
Trabajamos hasta que el trabajo esté hecho y entonces dormimos, para estar listas para crecer y ser lideresas juntas otro día más.
No hay barreras entre nosotras, las campesinas de México, Canadá y Estados Unidos.

Artículo publicado originalmente en La Vía Campesina

Fuente: http://www.elviejotopo.com/