Sale su nombre por todas partes: Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño.  Esa presencia suya entre el dandy que se cuela por el morro en una fiesta de alto copete y el mafioso. Unos ojos saltones que a ratos son los de Peter Lorre en “El vampiro de Dusseldorf” y también los de Chucky, el muñeco diabólico. Casi siempre aparece la misma fotografía. Otras veces -muy pocas- sale corriendo como un atleta por las calles de Madrid. Lo suyo era permanecer en el cuarto oscuro de las torturas, deshumanizar a quien convertía primero en carne de humillación y después en un despojo parecido a un trapo exprimido en la balsa mierdosa de las atrocidades.

La militancia de izquierdas que pasó por sus manos durante la dictadura franquista lo sabe bien. Lo está contando, esa militancia torturada, cuando alguien le pregunta,

El Parlament dará este jueves un paso más para lapidar uno de los vestigios de sus dictadura: los juicios sumarísimos en Catalunya. La Cámara catalana aprobará la ley para reparar a las víctimas de la tiranía fascista y sus familiares, impulsada por Junts pel Sí, la CUP, Catalunya Sí que es Pot y el PSC.

"Mientras el PP le pone hoy una medalla al franquista Rodolfo Martín Villa mañana el Parlament retorna la dignidad a las víctimas", ha sentenciado Joan Josep Nuet. Haciendo suya una de las reivindicaciones de las entidades memorialistas, como la Comissió de la Dignitat, la ley declarará nulos y sin ningún efecto jurídico los cerca de 80.000 consejos de guerra sumarísimos instruidos por causas políticas en Catalunya por el régimen franquista. Además,

Francisco Franco, en la imagen, firmó dos decretos en 1938, por los que los habitantes de “las zonas marxistas liberadas” debían canjear su dinero de la República por el emitido por los golpistas y acreditar, mediante testimonio de la Iglesia o de ‘gente fiable’ de derechas, que había sido obtenido de forma honrada

Por paradojas de la vida parlamentaria, el Congreso de los Diputados aprobó ayer, veinticuatro horas antes de la solemne sesión que protagoniza Felipe VI de Borbón para conmemorar el 40º aniversario del 15-J, las primeras elecciones democráticas, la devolución del dinero y las cuentas incautadas por el franquismo en la zona republicana. Se estima que el régimen surgido de la sublevación militar golpista del 18 de julio de 1936 se apropió de más de 3.000 millones de euros, en valor actual, dejando a miles de familias en la ruina. El PP votó en contra de la restitución del dinero y los títulos usurpados y perdió.

Jorge Amat preparaba una pelicula documental dedicada a su madre, que estaba ya muy afectada por la enfermedad a sus 95 años de edad. Espero que la pueda acabar pronto. Sería un homenaje muy merecido a tan singular personaje.

Con tristeza, mi mas sentido pésame a Jorge y los suyos. Esta es la nota que Jorge  Amat nos ha enviado  para hacerla llegar a los medios informativos:

“Informamos del fallecimiento de Victoria Pujolar Amat, quien desapareció el día 24 de junio de 2017 a los 95 años. Victoria nació y creció en Barcelona, hija de catalanes republicanos. Huyó del franquismo en el 39 cruzando los Pirineos, y tras instalarse en Toulouse, ingresó en el PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña).Volvió a Barcelona en 1944 para unirse a la guerrilla que sostenia la lucha por el Valle de Aràn.

Hacinados, hambrientos y maltratados, los intelectuales encerrados durante la Guerra Civil en la cárcel de Lugo les hicieron espacio a los libros, a la poesía y a las charlas magistrales. Dos exposiciones recuperan aquella "utopía mental" entre rejas.

Hacinados, hambrientos y maltratados, los presos políticos de la vieja cárcel de Lugo le hicieron sitio al saber. En calabozos diseñados para una sola persona, encerraban hasta catorce reos, y aún así hubo espacio para los libros, la poesía y las charlas magistrales que impartían los maestros e intelectuales represaliados durante la Guerra Civil.

“Cuando alguien cierra la puerta de una celda, en ese mismo instante está abriendo la libertad de una mente, porque la violencia que se ejerce contra el elemento más universal del ser humano provoca que la imaginación busque otra salida”,

Corrían los días de octubre de 2010. Isidoro Moreno, un veterano compañero de Arroyo de San Serván, militante comunista desde su juventud, había sufrido un derrame cerebral, seguido de pequeñas embolias y su salud se deterioraba a pasos agigantados.

Fuimos a visitarle a su casa y Vale, su mujer, nos contó la asombrosa historia: Isidoro llevaba meses sin hablar, la mirada perdida, fugitivo el ánimo, umbrío por la pena. De repente, una noche, sentados para cenar alrededor de la mesa camilla, Isidoro comenzó a agitarse y a señalar nerviosamente el televisor. Qué te pasa, qué quieres, Isidoro. De sus labios salieron las primeras palabras, tras meses de silencio tenaz: