En los últimos días varios lectores me preguntaron sobre el proceso independentista catalán. La respuesta provisoria que di es que, aun defendiendo el derecho a la autodeterminación y repudiando la represión del gobierno central, considero que la constitución de Catalunya como Estado independiente no es históricamente progresiva. En particular, porque no existe una relación de explotación, o de saqueo colonial, sobre Catalunya. Tampoco estamos en presencia de alguna forma de nacionalismo feudal enfrentado a un nacionalismo catalán democrático-burgués progresista. En realidad, Catalunya es una de las zonas más avanzadas de España, y su modo de producción es enteramente capitalista.

Lo que está ocurriendo en Cataluña evidencia un enorme error de una parte importante de las fuerzas que se autodenominan de izquierda, y también el reconocimiento de que estas siguen sin asumir realmente el sistema democrático como el único e insustituible ámbito a través de cuya mejora, avance y profundización –gracias al desarrollo de una mayor implicación de la ciudadanía en la vida pública y en la gestión del Estado- será posible seguir luchando para una sociedad más justa y más igualitaria.

Para estas izquierdas -que se han sumado a la reivindicación y a la ilusión óptica de la derecha nacionalista en una clave subalterna, olvidando las reales y fundamentales necesidades y demandas de las clases trabajadoras en el mundo global de hoy- la democracia no constituye un avance social y político a potenciar y defender

La intención de esta entrada del blog no es otra que la de recopilar tres artículos que han sido difundidos – muchas gracias a quienes lo han hecho - los últimos días, y que queremos compartir. Dos de ellos son muy recientes, y se refieren a la situación actual en Cataluña, con las demandas independentistas respecto de España de una buena parte de la sociedad catalana. O en su defecto, las demandas por un referéndum de autodeterminación. El otro es un texto de hace casi 19 años, escrito en 1998. Sin embargo, el orden por el cual los comentaremos brevemente, señalando las ideas que a nuestro parecer son más destacables, no responde a las fechas de publicación, sino más bien al orden histórico de los principales temas tratados en ellos.
No se trata de que suscribamos o no todo lo que se dice en ellos, o cómo se dice, ni de que muchas cosas no sean discutibles.

El marco real donde se está jugando el futuro de Catalunya es de una monumental confusión, alimentada por partidos débiles, cortoplacistas, que no levantan la vista y solamente ven hasta el 1º de octubre y poco más. Cuanto más hablan y más difunden, más confunden. 

No quieren aclararnos. Quieren manipularnos. Hagamos en conjunto un repaso de la situación en la que estamos, despojándola de los argumentos de propaganda, de promesas y falsedades.

 1.-  PDeCat, Puigdemont, Más, y los nostálgicos del pujolismo, creen que esta jugada los redime de todos sus trapicheos y corrupciones. Creen que con la CUP como furgón de cola, se “limpian” de los casi 30 años de políticas de derechas,

El 26 de septiembre Naciones Unidas conmemora el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares. La ONU recuerda que hoy existen en el mundo cerca de 15.000 armas de estas características, y que los países que las poseen cuentan con programas de “modernización” a largo plazo, lo que incluye la dotación económica. Asimismo, más de la mitad de la población mundial vive en países que disponen de este tipo de armamento o forman parte de “alianzas” nucleares. Naciones Unidas informa que, tomando como referencia 2016, no se ha destruido ningún arma nuclear de acuerdo con lo establecido en los tratados, ni tampoco existen negociaciones en marcha; sin embargo,

Lo visto estos dos días en el Parlament de Cataluña provoca no sólo incredulidad o sonrojo, por la forma chapucera con que se ha realizado, sino preocupación. La violación de los procedimientos legales que aseguran los derechos de las minorías, como denunció Joan Coscubiela, rebaja la calidad democrática del Parlament de Cataluña al rango de república bananera. Pero no solo ha sido él, (Coscubiela), han sido también los servicios jurídicos del propio Parlament, el letrado mayor del Parlament, el Consell de Garantíes Estatutaries (organismo jurídico elegido por el ejecutivo y el Parlament) los que han alertado de la ilegalidad de las decisiones tomadas.

Poco importa; tanto el ejecutivo catalán como una parte importante de la ciudadanía, y eso es lo peligroso, son, en este momento histórico, impermeables al argumento. Si el sentimiento sustituye al debate de ideas la fractura social se amplificará más.