Estamos en guerra. Estamos en guerra contra una idea, contra una ideología que atropella a inocentes en Charlottesville y en Barcelona. Estamos en guerra contra una idea que atenta en París, en Bruselas, en Londres, en Berlín o en Manchester. Una idea que atenta en Damasco, en Bagdad, en Kabul, en Raqqa, en Saná, en Maiguri, en Ankara, en Yakarta, en Sinai, en Estambul, en Dalori, en Alepo, en Shewan, en Mogadiscio o en Deir ez-Zor, entre otros lugares alejados de un Occidente cada vez más ensimismado.

Estamos en guerra y hoy a Hasan, como de costumbre, le suena el despertador a las 6 de la mañana.

En los siete primeros meses del año, la cifra de enfermedades en el ámbito laboral alcanzó un total de 13.311, ascendiendo un 0,9% con respecto al mismo periodo de 2016, de las cuales 6.453 causaron la baja del trabajador en su puesto de trabajo, un 2,7% más que en igual periodo del año anterior.

El número de enfermedades profesionales declaradas en España ha ido escandalosamente en aumento en los últimos cinco años, llegando a crecer casi un 30% desde la entrada en vigor de la criticada reforma laboral del Partido Popular en julio de 2012, según denuncia el sindicato UGT a partir de los datos del Observatorio de Contingencias Profesionales del Ministerio de Empleo.

El rey Felipe VI visitó en los hospitales a los heridos en el atentado de Barcelona y asistió al homenaje a las víctimas que se celebró en las Ramblas. Le acompañó la reina Letizia.

Ocho meses antes, el rey Felipe VI visitó en Arabia Saudí al rey Salman, con el objetivo de afianzar las relaciones que su padre Juan Carlos estrechó con el padre de aquel, el rey Abdulá, y ejercer de intermediario diplomático de las empresas españolas que se enriquecerán con la construcción del AVE del Desierto entre Medina y La Meca y con la construcción del metro de Riad. Le acompañaron dos ministros: el de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y el de Fomento, Íñigo de la Serna; y tres secretarios de Estado: la de Comercio, María Luisa Poncela, el de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, y el de Defensa, Agustín Conde.

Catalunya ha estat colpejada pels grups gihadistes que han deixat una seqüela de dolor pels morts i ferits, i d'angoixa pel que implica la ruptura de la seva convivència. Es denuncia l'odi i la irracionalitat dels terroristes. Però no abunden les reflexions que procurin respostes a l'interrogant de 'Per què ens maten?' que es plantegen molts ciutadans. Potser és temps de revisar el suport explícit dels governs europeus, l'espanyol inclòs, a les invasions i operacions militars en diversos països com l'Iraq, Afganistan, Líbia, Sudan, Somàlia, Iemen, Síria...

En nom de la llibertat i la democràcia, van bombardejar, van provocar milers de morts, van destruir infraestructures, i van deixar estats fallits, devastats i en mans de bandes o grups sectaris. Tot aquest caos "importat",

 
1º.- RESPETEN LA LEGALIDAD INTERNACIONAL y el derecho de los pueblos a decidir el sistema político y organizativo que estimen oportuno.  La Carta de las Naciones Unidas es clara y contundente. La NO INJERENCIA y la  SOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS POR MODOS PACÍFICOS  son los cimientos del edificio de la paz y de la convivencia entre los pueblos. El estado que no respete estos principios deberá ser expulsado de la ONU. Los mandatarios que intervinieron en los desastres de Afganistán, de Iraq, de Libia, de Ucrania, de Yemen, de Somalia… y de tantos países repartidos por el mundo, deben responder de sus crímenes. Al igual que los de Israel deben responder por los crímenes cometidos permanentemente contra el pueblo palestino. ¿No creen que ya ha llegado la hora de sanear la ONU?

Los abundantes privilegios fiscales y no fiscales de la Iglesia Católica en España preocupan y enfadan. En 2007, la Comisión Europea criticaba al gobierno español por las ventajas tributarias a inmuebles propiedad de la Iglesia. Pero antes, en 2005, la CE había pedido a España que modificara su Acuerdo con el Vaticano sobre Asuntos Económicos por ser ilegales las exenciones del IVA a la Iglesia. En otra ocasión, la Comisión ha pedido explicaciones de por qué la Iglesia católica no paga a los ayuntamientos el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras ni el Impuesto sobre Bienes e Inmuebles (IBI). Y hace poco, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea denunció las exenciones fiscales de la Iglesia Católica en España porque “pueden ser ayudas estatales prohibidas“. Una historia interminable y sin explicaciones.